He visto nenas y jovenes de 15 y 16 años en tiendas comprar piezas sin razón y sin consciencia. Las he visto gastar hasta tres y cuatro veces lo que yo gasto en el mismo establecimiento y sus compras aunque son diversas, van clavadas a una misma tendencia en donde son hasta tres tops de rayas de diversos colores y en el mismo estilo. Y luego cuando llegan a caja, tienen tanto dinero en las manos que tú no te explicas donde es que pueden sacar las menores, tal cantidad de dinero o una tarjeta de crédito... y así siguen para otra tienda.

"Estamos cultivando una sociedad adicta al consumo"

¿Qué edad tienes querido lector? Apuesto a que si tienes mas de 25 años, no importa tu clase social, te tocó en algún momento estrenar ropa siendo hermano mayor pero siendo de los menores, te correspondió en su momento usar la ropa de tus hermanos - o hermanas - mayores hasta que esta se hacía tiritos del uso o se descoloría. ¿Te suena este caso? Si es así, conoces con particularidad la sensación de cuando una ocasión especial se acercaba y tus padres, conociendo que es bueno exhibir ropas nuevas, hacía un sacrificio de comprar un guardarropa nuevo para toda la familia. Pero la ropa de uso diario correspondía a de nuestros hermanos mayores.

Se de buena fuente que esta tradición no solo era de hermanos, sino de primos y hasta vecinitos menos pudientes, se beneficiaban con la caridad que tus padres aplicaban entre unos y otros para que conociéramos el valor de lo que usábamos o de lo que nos compraban con su esfuerzo.

¿Recuerdas lo que era usar camisas y pantalones escolares o los uniformes de colegio de tus hermanos? Ese valor del reciclaje de uniformes aun se percibe en las familias de clase media baja y baja pero ahora mismo el valor como producto terminado de calidad deja mucho que desear; las importaciones de textiles traídos de china, hace que el valor como calidad se pierda en una prenda de vestir por tanto que tenga el padre que invertir año tras año - y cuidado sino hasta dos veces en el año - en el reemplazo de la camisa o del pantalón.

Antes no existían teléfonos celulares, dvd, cds en masa o computadores portátiles.  Los juegos de video como Atari y Nintendo eran muy limitados en la sociedad latinoamericana y el intercambio de cintas - o cartuchos - era un fenómeno en boga además de ir a sitios especializados a buscar los juegos que nos interesaban y rentarlos por un espacio de tiempo (usualmente una semana o 15 días a lo máximo). Todo esto se veía muy distante en el futuro y en su mayoría de los mencionados más arriba, tal vez como artículos de lujo destinado solo a adultos por su valor adquisitivo. Con el paso del tiempo y la aplicación de nuevas tecnologías, estos aparatos han abaratado sus costos pero también convirtiéndose en artículos de desecho o desuso en los haga artículos invaluables pertenecientes a una época donde conseguir que nuestros padres si acaso nos honraran con uno de estos objetos, era resultado de hacer nuestros deberes, portarnos bien y hasta buenas notas.

Antes podíamos usar los libros de texto heredados de nuestros hermanos, primos y familiares o amigos. Ahora eso resulta imposible: el negocio de los libros de textos y editoriales es demasiado lucrativo una vez al año para volver lo que se usó el año pasado, válido este año. Hay editoras que las series llegan a cambios radicales cada año y cada dos años. Los libros que usamos este año, no son los mismos libros que usarían nuestros hermanos o primos uno o dos años mas adelante. ¿El contenido cambia? ¿La metodología de enseñanza o el programa cambia? No. Solo que nuestro consumo tiene que ser mas intenso para sobrevivencia de unos cuantos que se lucran de este negocio, incluso al sector de educación. ¿Qué pasa con los consumidores, padres e hijos? Ellos no opinan; simplemente se dejan maniobrar para consumir lo que les sirven sin muchos aspavientos: Muchos líos y prestamos corporativos o cooperativas para sobrevivir las temporadas escolares... ahora hay leyes que tratan de "Proteger" y hacer válido estos gastos para nuestras declaraciones fiscales... pero hagámonos la pregunta ¿Quiénes de los sectores sociales hacen sus declaraciones fiscales? La clase pobre no es contribuyente directo por tanto no tiene historial tributario. La clase media alta hacía arriba llevaría contabilidad organizada y algunos empleados empresariales hacen estas declaraciones, deducibles a través de los departamentos de contabilidad de las empresas... claro siempre y cuando dichas empresas llevan sus declaraciones impositivas al día. Pero esa es otra historia.

Pero ahora, todo esto ha cambiado: No es difícil para nosotros ver una fila de niños a la salida del colegio o en medio de una plaza comercial, portando un nintendo portátil o con la mano en un blackberry o un nokia de los de última generación. Los colegios han vuelto una necesidad poseer una laptop portátil o netbook (es mas incluso llegando a la exigencia en algunos colegios y materias) han vuelto la sociedad actual que viva pendiente a todo articulo nuevo que sale y que es "Necesario" poseerlo.

Sabemos muchos de los que ya somos adultos, que obtener un aparato de esos a nuestra edad, es sacrificarse a ahorrar, a trabajar par de meses por el salario completo para obtener el mismo o conseguir un préstamo personal o ponchar la tarjeta de crédito hasta que sangra. Pero la satisfacción que experimentamos al tener nuestro deseado objeto en nuestras manos viene de la idea que "Tienes que trabajar por lo que quieres".

Estos jóvenes que vienen subiendo no experimentan la misma sensación. Incluso para nosotros, el solo pensar que gastaremos cientos y tantos de dólares en una tienda, nos pone un poco subversivos y lo pensamos hasta cuatro veces en los vestidores cuando hacemos cálculos mentales. Para yo lograr que mis padres me compraran unos calzados solo porque estaban de moda, era someterme a una serie de "tareas" hogareñas y comportarme como era debido y hasta buenas notas que demostraran que éramos "Merecedores" de dicha solicitud... uff!!! El solo pensarlo en estos momentos me hace un nudo en el estomago.

Pero muchos de los jóvenes de ahora, solo tienen que abrir la boca, para que lo que ellos quieren esté esperando por ellos. ¿Por qué? ¿Por sociedad, por moda, por consumismo? Es difícil decirlo. Como mercadologa se que los medios o instrumentos para provocar la "Necesidad" en un consumidor están en nuestras manos... pero ¿Hay necesidad en verdad que los jóvenes de ahora lo tengan "Todo" en un choque de dedos?  Ahora mismo, no hay chico a partir de los ocho años que no tenga un teléfono móvil y los padres lo justifican por "Seguridad"... pero ¿Acaso en los años ochenta y noventa no existían estos aparatos y aun así los chicos andaban tan sueltos como ahora? Si señores... los tiempos no han cambiado. Nosotros hemos cambiado.

 Hemos cambiado porque necesitamos una justificación que suene consistente para poder convencer a los demás que "Necesitamos" tal cosa.  Los pequeños y no tan pequeños, eligen lo que quieren usar.  Nos dicen lo que está a la moda. Vamos con ellos a comprar ropa cuando a nosotros nos elegían las ropas... ¿Por qué? ¿Acaso los adultos hemos perdido los gustos y los niños lo tienen por nosotros? Ahora son ellos quienes eligen que comprar y como y con que usarlos. La independencia a esa edad es un tanto peligrosa pues tanto poder sin dirección puede ir creando pequeños monstruos consumistas que una vez lleguen a crecer, sería demasiado tarde para poder controlarlos.

He visto nenas y jovenes de 15 y 16 años en tiendas comprar piezas sin razón y sin consciencia. Las he visto gastar hasta tres y cuatro veces lo que yo gasto en el mismo establecimiento y sus compras aunque son diversas, van clavadas a una misma tendencia en donde son hasta tres tops de rayas de diversos colores y en el mismo estilo. Y luego cuando llegan a caja, tienen tanto dinero en las manos que tú no te explicas donde es que pueden sacar las menores, tal cantidad de dinero o una tarjeta de crédito... y así siguen para otra tienda.

¿Qué pasa con estas piezas? Se de muchas que usan pocas veces lo adquirido. Apenas pasan una sola vez por la figura de estas jóvenes y luego son desechadas. Muchas de ellas, terminan siendo usadas por los hijos de las personas que trabajan en las casas pero otras son desechadas cuando su color natural se pierde o se desgastan. Y ni hable a un menor de estos heredar las prendas de su hermano mayor: eso simplemente no cabe en su conciencia.

 Lo cierto que lo que era bueno y válido en el cultivo de valores sociales y económicos, ahora se considera desfazado y fuera de onda. Ya nada es lo mismo. Lo que si es que lo que mis padres cultivaron en mi el valor de trabajar y luchar por lo que uno quiere y que hay que pensar dos veces lo que uno compra para que tenga cierto valor en nuestras vidas y que uso le daremos, ha hecho que mis ahorros a través del tiempo sean importantes y así evitar cualquier adversidad que economicamente se presente en mi futuro y librarme de tentaciones de consumismo desenfrenado.